En la primavera de 1998, mi madre Amalia abrió un pequeño local en el Realejo, en Granada. Yo esperaba a Olivia, que acabaría creciendo entre la máquina de coser de su abuela, los probadores y las conversaciones de cada tarde.
Durante veintiocho años, tres generaciones hemos compartido este lugar. Amalia puso en él sus manos y su experiencia; yo continué cuidándolo y Olivia dio aquí sus primeros pasos, rodeada de telas, perchas y mujeres que dejaron de ser solamente clientas.
Muchas comenzasteis viniendo con vuestras madres y, con el tiempo, regresasteis acompañadas de vuestras propias hijas. Así fue como aquel pequeño local terminó convirtiéndose en una parte de nuestra familia.
Hoy nos toca despedir la tienda que nos ha acompañado durante tantos años. No es sencillo cerrar una puerta llena de recuerdos, pero queremos hacerlo agradeciendo cada visita, cada conversación y cada momento compartido.
Hemos reunido sus últimas prendas, escogidas y cuidadas como siempre, y las ofrecemos con descuentos de hasta el 70%, para que una parte de lo que construimos juntas continúe su historia con vosotras.
Gracias por acompañar a tres generaciones de nuestra familia y por hacer de esta tienda del Realejo algo que nunca olvidaremos.
Con todo nuestro cariño,
— Elena y Olivia ❤️